viernes, 22 de noviembre de 2013

Autorretrato de Sofonisba Anguissola
Os preguntareis ¿Quién es esta joven mujer que se retrata a sí misma pintando?

Es, era una pintora  se llamaba SOFONISBA ANGUISSOLA,y que nació en Cremona, una provincia Italiana de la región de la Lombardía, en el año 1531, en pleno Renacimiento y considerada la primera pintora con fama internacional.Trabajó en su ciudad natal, en Palermo y curiosamente en España pero esto os lo voy a contar más adelante.
 Fué discípula de Bernardino Campi pintor de éxito  en su época, gracias a su padre, quién de una forma poco convencional en esos años tanto ella como sus cinco hermanas y un hermano recibieron una sólida formación aprendiendo latín, pintura y música
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Bernardino Campi retratando a Sofonisba
  La mayor parte de sus obras en los primeros años son retratos de sus hermanas, también pintoras, y de las personas de su entorno, pues a las " mujeres " no se les permitía estudiar anatomía ni dibujar del natural.


Sofonisba tuvo una larga y distinguida carrera al punto de ser designada como pintora de Cámara en la corte del Rey Felipe II de España. Giorgio Vasari el gran historidor de arte, no pudo dejar pasar la oportunidad de escribir al padre de Sofonisba y decirle que " ha mostrado gran aplicación muestra más gracia que cualquier otra mujer de su edad en sus esfuerzos por dibujar y ha creado pinturas raras y muy bonitas."Estos elógios son el fruto de la gran labor de promoción que realizaba el padre de Sofonisba quien consiguió atraer la atención del gran Vasari y viajó hasta Cremona para conocerla. Con poco más de 20 años se traslada a Roma y conoce al genio Miguel Ángel Buonarrotti, de quien recibe de manera no oficial y durante casi dos años directrices y enseñanzas

Y os preguntareies como una pintora de provincia llega a la Corte Española.  Pués fué el mismisimo Duque de Alba, conocedor de su arte quien le encargó un retrato y quedó tan complacido que decidió presentar a la joven Sobonisba a la Corte de Felipe II en Madrid.

Cuando llegó a la Corte, además de maestra de pintura de la Reina Isabel de Valois, se convirtió en su dama de compañía, alcanzando una importancia y posición tal, que continuó en la Corte tras la muerte de la Reina Isabel . Estuvo durante casi 20 años, y realizó retratos llenos de vida, de la familia del monarca, consiguiendo destacar entre los pintores de la época.

Isabel de Valois
Colaboró con el pintor Sanchez Coello, y éste influyó en su estilo de manera importante, al punto de crear controversia más adelante a la hora de atribuir algunos de sus cuadros, un retrato de Felipe II era atribuido hasta no hace mucho a Coello, y es de Sofonisba. Este retrato está en el Museo del Prado.

FelipeII Museo del Prado
Se casó por primera vez y su matrimonio fué de convenencia, con Francisco de Moncada en 1571 hijo del virrey de Sicilia y el rey Felipe II es quien le dá la dote. Se trasladaron a Palermo en el año 1578 y un año después moriría su marido. De vuelta a Cremona Sofonisba se detiene primero en Pisa donde conocerá y se casará de manera imprevista con un capitán de barco Genoves, Orazio Lomellini. Se establecieron en Génova donde continua siendo una artista de éxito, y es ya en su vejez cuando decide mudarse a Palermo donde la visita e inmortaliza en un retrato el artista Anthony van Dick, un año después en 1625 Sofonisba Anguissola moriría.

Autorretato en su vejez
Que fué una hábil retratista es algo de lo que nos ha dejado constancia en sus numerosos retratos, haciendo de algunos de ellos escenas de género. Pero son los que realizó para la Corte española los que para mi gusto mejor reflejan el grado de humanidad y sosiego en la expresividad de sus rostros y en comunión directa con quien los mira a traves de sus ojos. Poseía el dominio de una técnica excepcional a la hora de plasmar la calidad suntuosa de las telas, o el lujo de las joyas que portan los protagonistas de sus cuadros.

Se dice que vivió bien, que tuvo una gran vida y una posición en la sociedad de la época envidiable, que nunca vendió un cuadro, que siempre los regalaba, eso sí a personas que luego la reportarian sustanciosas prebendas. Las distintas biografías no se ponen de acuerdo con cuantos años falleció, lo cierto y verdad es que calló en el olvido como tantas otras hasta los años sesenta cuando los distintos movimientos feministas reclamaron una justa posición para todas aquellas mujeres y artistas que la historia del arte se había encargado de no plasmar con mucho fervor a lo largo del tiempo.















viernes, 25 de octubre de 2013



          Shoen Uemura nació un 23 de abril de 1875  y falleció un 27 de agosto 1949, fue el seudónimo de una importante artista y mujer en la era Meiji, Taisho y la pintura a principios del periodo Showa japonés. Su nombre verdadero era Tsune Uemura. Shoen fue conocida  principalmente por sus pinturas  “bijinga”  de mujeres hermosas en el estilo de “nihonga”, aunque también creo considerables trabajos sobre temas históricos y temas tradicionales.
              Shoen nació en Shimogyo-ku, Kyoto, como la segunda hija de un comerciante de té. Nació dos meses después de la muerte de su padre y por lo tanto creció junto con su madre y sus tías en una casa donde todas eran mujeres. La tienda de de té de su madre atrae a una clientela refinada y culta, a la que le gusta el arte de la ceremonia japonesa del té. Cuando era niña, Shoen realizó dibujos y exteriorizó una considerable habilidad para  el dibujo de figuras humanas. Se obsesionó con las obras ukiyoe de Hokusai. Inusualmente para la época, su madre apoyó la decisión de su hija para dedicarse al arte como una carrera.
            Shoen fue enviada a la Escuela de Pintura de la Prefectura de Kyoto, donde estudió con los maestros chinos de estilo paisajista Shōnen Suzuki (1849-1918). Ella también comenzó a estudiar la escuela Kano y escuelas Sesshu estilos de la pintura, y Suzuki quedó tan impresionado que le dio el primer “kanji” (popularmente, y por la complejidad de sus trazos y lo críptico que pueden llegar a ser, se utilizan como ornamentos, los cuales incluso alcanzan la cultura del tatuaje. Con base en la estética de los caracteres, también han sido utilizados como proyectos de diseño en las escuelas de la materia.) de su propio seudónimo de "Shonen", en reconocimiento a su talento.
             Este fue un logro excepcional para la época, sin embargo, durante un tiempo su reputación se vio empañada cuando de ella se dijo que tenía una relación con su maestro, la cual puede haber sido cierta, ya que  poco después dio a luz a un hijo ilegítimo (el futuro pintor Uemura Shōko ), a quien crió como madre soltera y con ayuda de su propia madre Naka que de manera poco común  en aquella época  había apoyado la decisión de su hija para dedicarse al arte como una carrera, protegiendo a su hija de la miradas de desaprobación de la sociedad y  permitiéndole  dedicarse a la pintura. Mientras Shoen pintado arriba de la tienda de té, Naka hizo tareas domésticas  y se encargo de criar a su nieto, todo por su cuenta y en nombre de su hija. 

            Sospecho que fue muy difícil para una mujer vivir como pintor y madre soltera en el periodo Meiji, cuando las mujeres japonesas no podían votar y que la igualdad de género brillaba por su ausencia. Más tarde dio a luz a una hija, y del mismo modo que con su primer hijo varón, nunca reveló el nombre del padre.

            En 1894, Shoen se convirtió en discípula de Kono Bairei, y más tarde de su sucesor Seiho Takeuchi. Ganó un premio local por primera vez en 1898 con una obra seleccionada para la Exposición de Arte Nuevo y Viejo ("Shinko Bijutsu Tenrankai" o "Shinkoten") en Kyoto, y su primer premio nacional en 1900 con una pintura para una exposición patrocinada por de la Academia de Bellas Artes de Japón (Nihon Bijutsuin), junto con la Asociación Japonesa de Pintura (Nihon Kaiga Kyokai).     Más tarde se centró en la producción de obra para la exhibición y venta en las exposiciones patrocinadas por el gobierno Bunten a partir de 1907. La compra de la pintura, “La belleza de las cuatro estaciones”, por el duque Arturo de Connaught (británico) en su visita a Japón, la encumbró al estatus de celebridad.

           Shoen adquirió de su formación artística y de su interés personal en grabados en madera y viejos estilos de la pintura la capacidad de desarrollar nuevas técnicas y estilos de composición con una amplia gama de temas. Los temas y elementos del tradicional teatro Noh aparecieron  con frecuencia en sus obras, pero las imágenes de mujeres hermosas (Bijinga) llegaron a dominar sus obras. Con el tiempo, sus obras se combinaron con los temas tanto de teatro Noh y mujeres, juntos en una sola composición

            Desde 1917 a 1922, entró en una depresión, y se negó a participar en exposiciones durante varios años. En 1924, regresó al mundo del arte, al mostrar un cuadro titulado Princesa Yohki (Yang Guifei) en la Cuarta Exposición de la Academia Imperial de Bellas Artes. La pintura se encuentra ahora en el Museo Shohaku en Nara. 

            Durante la década de 1930, cuando Shoen contaba 50años ella comenzó a producir obras de gran tamaño, Primavera y Otoño (1930), Jo-no-mai (1936), y Soshi-arai Komachi (1937). Muchas de estas obras, en especial Jo-no-mai se consideran sus obras maestras. Jo-no-mai y Komachi Soshi-arai  inspiradas en el teatro Noh. (Jo-no-mai es una danza en la introducción a una obra de teatro Noh, y Soshi-arai Komachi es el título de una obra de teatro Noh sobre el periodo Heian poetisa Ono no Komachi.) 
     
            Ambos cuadros se caracterizan por una fuerte sensación de majestuosidad, con una gran figura central en contra de un fondo vacío. El uso del color se planifica cuidadosamente para que las superficies claras de ropa y otros objetos se destaquen especialmente frente a  el espacio negativo. 

            En 1941, se convirtió en “el pintor de Shoen”  primera mujer en Japón en ser invitada a unirse a la Academia de Arte Imperial y también fue nombrada  “pintor de la corte a la Agencia de la Casa Imperial” en 1944.

            Durante la Segunda Guerra Mundial apoyó el nacionalismo en piezas como Late Autumn, que representa a una mujer hermosa haciendo su parte para ayudar a la guerra. A pesar de su avanzada edad, incluso se trasladó a la zona de guerra en China por invitación del gobierno japonés para fines de propaganda, para demostrar a la gente en casa que todo iba bien. 

            Muchas de sus obras de este período, incluyendo Crepúsculo (1941), Clear Day (1941) y Late Autumn (1943), muestran a las mujeres que trabajan y se dedican a las tareas diarias, demostrando un fuerte sentido de vitalidad.
Al igual que con sus obras de la década de 1930, Shoen muestra un hábil uso del espacio negativo, con detalles de gran realismo, las líneas limpias y un uso tranquilo de color. A medida que la situación de la guerra se deterioró, en febrero de 1945, Shoen fue evacuada de Kyoto a las afueras de Nara.

            En 1948, se convirtió en la primera mujer en ser galardonado con la prestigiosa Orden de Japón de la Cultura. Su pintura Jo no mae fue también el primer cuadro de una mujer japonesa en ser clasificado como una propiedad cultural importante por la Agencia de Asuntos Culturales.

               Nos cuenta Pilar Cabañas de la  Universidad Complutense de Madrid que  algunas pintoras como Uemura Shoen (1875-1949), aunque inspirándose en la tradición de ukiyo-e , evitaron aquello que había sido la premisa principal de la bijin del ukiyo-e : producir un interés erótico en los espectadores masculinos. Ella no muestra en público la sensualidad de sus mujeres, con lo que difiere fundamentalmente de la multitud de cortesanas eternizadas por el arte de ukiyo-e. Se puede decir que a través de estas pintoras, la mujer pasó de ser retratada por el hombre de acuerdo a su sentir, su manera de entenderla y para su propio consumo, a autorretratarse. Se pinta a sí misma, adquiriendo su imagen un tono diferente, ya que parte de una profunda comprensión de su ser y de su mundo.



miércoles, 25 de septiembre de 2013



        

         Otra vez ha vuelto a suceder, la eterna discusión entre el arte y la artesanía. No suelo ser yo muy dada a entrar en este tipo de debates, perdidos de antemano, y que sencillamente “no tienen solución”. 

        Cuando comienzan este tipo de pequeñas polémicas, yo suelo aconsejar,  visitar alguno de los magníficos museos etnográficos que tenemos en este país. Yo, por cercanía, y porque le tengo autentica admiración recomiendo el Museo Etnográfico de Bilbao.

          Se encuentra en el casco viejo de la Villa, junto a la iglesia de los Santos Juanes, el museo ocupa el antiguo edificio del colegio Jesuita de San Andrés (1604) y la anterior Casa de Misericordia. Al valor intrínseco del edificio, con el claustro como eje articulador de la casa, se une la riqueza de las colecciones que esta institución custodia, desde los vestigios más remotos del solar vizcaíno hasta los testimonios de los modos de vida tradicionales de nuestro pueblo.

         Se pueden visitar las salas de prehistoria, mar y pesca, de la cultura pastoril, los oficios y artesanías tradicionales o las de cerámica y el tejido, a las que podemos sumar excelentes piezas del mobiliario popular y culto que se encuentran repartidas por todo el Museo.

         Aquí os dejo su página para que podáis visitarla:


         http://www.euskal-museoa.org/es/bildumak/online_katalogoa y dentro de esta un catálogo maravilloso.


         Seguro que después de echarle un vistazo, virtual o no, la polémica quedará zanjada a mi modesto entender. No van el arte y la artesanía en direcciones opuestas, si no en paralelo y de la mano; cuantos artistas no habrán encontrado inspiración para sus obras contemplando estas pequeñas artesanías…











lunes, 23 de septiembre de 2013

Como decíamos ayer... un breve muestrario de las cosillas que he ido realizando en los últimos días.

















domingo, 22 de septiembre de 2013

Han pasado días desde la última vez que publiqué, pero ya estoy de nuevo a pie de obra. He terminado ya unas cuantas obritas que os voy a mostrar, y como me parece que son faciles os pondré las fotos para que lo comprobeis.